Otra de esas historias que parecen impropias de los textos de una religión que, se supone, predica la paz, la compasión y la solidaridad. Siguiendo la estela decapitadora de Salomé, esta vez se trata de la historia de Judith.
La historia bíblica de Judith
Este episodio bíblico (Libro de Judit) narra lo ocurrido a Holofernes, un general babilónico y súbdito del rey Nabucodonosor, en su intento por conquistar la ciudad de Betulia (Israel). Entre los habitantes de la ciudad, se hallaba Judith, una viuda especialmente devota, de excelsa belleza, una reputación intachable y famosa por su ferviente patriotismo. Judith descubre que el general, a punto de conquistar la ciudad, está enamorado de ella y decide aprovechar tal circunstancia para dar la vuelta a la situación. La mujer se despoja de sus hábitos de sempiterna viuda, se viste con sus mejores y más seductoras galas y acude al campamento del militar, haciéndole creer, no solo que corresponde su amor sino que, además, apoya su causa bélica. Una vez dentro de os aposentos del militar, con ayuda de su sirviente y valiéndose de sus artes de seducción, lo emborracha hasta que éste pierde el conocimiento.
Judith aprovecha que el fiero Holofernes está inconsciente para decapitarlo tras lo cual huye subrepticiamente del campamento. Al alba, amaneció Betulia con la cabeza de Holofernes sobre sus puertas.
Después de ser aclamada por su pueblo, la mujer rechazó numerosas propuestas de matrimonio, siguió guardando luto a su difunto marido y vivió el resto de su vida plácidamente y sin remordimientos.
El episodio bíblico de Judith decapitando a Holofernes, en el mundo del arte
El dramatismo tétrico y cruel de este episodio bíblico, cuya justificación moral radica en el espíritu indoblegable de un patriotismo que hay quien lo considera fanático (además de, por supuesto, en la propia religión), se encuentra amplia y maravillosamente representado en el mundo del arte, especialmente en la pintura y tanto por artistas clásicos como por otros más recientes. Por mencionar solo a algunos, destacaría a Artemisia Gentileschi, Botticelli o Caravaggio, entre muchos otros. Os dejo una selección con las que, para mí, son las mejores obras:
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Artemisia Gentileschi: Judith decapitando a Holofernes (hacia 1620), Galería Uffizi, Florencia
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Caravaggio: Judith decapitando a Holofernes (hacia 1599)
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Cristofano Allori: Judith con la cabeza de Holofernes (1613)
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Sandro Botticelli: El regreso de Judith a Betulia (hacia 1470)
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Lucas Cranach el Viejo: Judith con la cabeza de Holofernes (hacia 1530)
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Giorgione: Judith (hacia 1504)
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Franz von Stuck: Judith (1927)
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Francisco de Goya: Judith y Holofernes (1820-1823), una de las Pinturas negras, Museo del Prado
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Gustav Klimt: Judith I (1901)
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Cornelis Galle el Viejo, grabado según Peter Paul Rubens: Judith decapitando a Holofernes (hacia 1610)
Como nota curiosa, Artemisia Gentileschi volvió a Judith una y otra vez a lo largo de su carrera, y la historiadora del arte Mary D. Garrard explica por qué en «Artemisia Gentileschi y el feminismo en la Europa de la Edad Moderna», su ensayo sobre la pintora y sus heroínas.
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