David Olère, nacido en Varsovia (Polonia) en 1902, fue un artista que, antes de la Segunda Guerra Mundial, llegó a trabajar para la Paramount Pictures como pintor, arquitecto y escultor en los decorados de varias películas ambientadas en Europa. Sin embargo, con la expansión del nazismo y por ser judío, fue encerrado en el campo de concentración de Auschwitz. Allí formó parte del Sonderkommando (mano de obra forzada para el propio centro): se le asignaron tareas que incluían la extracción de cadáveres de las cámaras de gas y la limpieza de los hornos crematorios. David Olère logró sobrevivir al Holocausto y utilizó su talento artístico para plasmar las barbaridades de las que fue testigo. Puesto que no existen fotografías de lo sucedido en los crematorios de los campos de concentración, el valor documental de sus pinturas e ilustraciones resulta innegable.

Fue el único miembro del Sonderkommando que sobrevivió dejando un testimonio pictórico directo de lo que allí presenció. Su obra se conserva hoy en instituciones como el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, el Mémorial de la Shoah de París, Yad Vashem y el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos (USHMM), donde sigue empleándose como documento histórico de primera mano.

Murió en 1985 y, desde entonces, su mujer y su hijo han recuperado su legado para informar al mundo gracias al testimonio privilegiado de Olère, de las atrocidades que terminaron con la vida de millones de personas.

Si queréis conocer más tanto de la obra de David Olère como del Holocausto, no os podéis perder el libro del propio Olère y de su hijo, Alexandre Oler.